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Historia 2017-06-28T07:27:06+00:00

La Historia del Colegio Aljarafe. Escuela para la vida desde 1971

 

El Colegio Aljarafe nace en 1971 como un centro educativo abierto, liberal en el pleno sentido de la palabra, no confesional, y con el proyecto de una pedagogía nueva que se pone en marcha en unas instalaciones ejemplares proyectadas por los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró.

EL EDIFÍCIO DE HIGUERAS Y MIRÓ
ARTÍCULO SOBRE EL COLEGIO Y CIUDAD ALJARAFE
Fco. Javier Navarro de Pablos (arquitecto y ex alumno del colegio)
banner-historiaEl Colegio Aljarafe nace en 1971 como un centro educativo abierto, liberal en el pleno sentido de la palabra, no confesional, y con el proyecto de una pedagogía nueva que se pone en marcha en unas instalaciones ejemplares proyectadas por los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró.

Colegio Aljarafe se caracterizó por auspiciar un proyecto de vanguardia pionero en Andalucía y basado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza y en los Movimientos de Renovación Pedagógica, agrupados bajo la denominación  “Escuela nueva” en la que primaron como objetivos  la libertad, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad en un marco de escuela activa, crítica y abierta al mundo y a la vida.

semana-pedagogica-1978Desde los comienzos, se apostó por la innovación pedagógica, conectando con movimientos renovadores de otras zonas (Cataluña, Rosa Sensat, IMIPAE), contactando con el Instituto de Ciencias de la Educación y siendo declarado por el M.E.C. centro piloto.

Desde 1975 se suceden en el periodo estival distintas “Semanas pedagógicas del Aljarafe” celebradas en el centro, donde se formaban y organizaban educadores de Sevilla y Andalucía, bajo el lema “Hacia una nueva escuela”. Las “semanas del Aljarafe” fueron el embrión, en 1979 y  en los años 80,  de las  Escuelas de verano organizadas por “El colectivo de pedagogía popular” y los Movimientos de renovación pedagógica, en las que se abandera “una Escuela popular para una Andalucía nueva”. Son tiempos, espacios y actuaciones que renuevan y revolucionan  la escuela tradicional de la dictadura, rescatan los principios de la escuela de la República y nos proyectan a Europa y a la modernidad.

Las primeras etapas del colegio coincidieron con los últimos años de la dictadura franquista e hicieron del Aljarafe el oasis y el refugio progresista sevillano, donde se encontraron todas las familias que buscaban una educación alternativa y generadora de ciudadanos críticos, autogestionarios y cultos. Colegio Aljarafe fue un centro alternativo y un referente progresista para familias sevillanas que no comulgaban con la ideología autoritaria de los colegios nacionales, ni con los centros de carácter religioso imperantes en la sociedad de los 70 y principios de los 80.

img_6709El Colegio Aljarafe posibilitó, en todos estos años, la escolarización de los niños y las niñas  de la Zona residencial de Simón Verde y de la Barriada Ciudad Aljarafe, conjunto residencial  también proyectado por los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró. Durante los cursos en que no existía en la zona Colegio “Nacional”,  un sistema de Becas demandado por la Asamblea de trabajadores del colegio y puesto en marcha por la Obra social de la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla, a través de Don Juan Garrido Mesa, facilitó el acceso al centro de niños de Ciudad Aljarafe, hasta las aparición de subvenciones públicas a la enseñanza privada para la escolarización obligatoria y, finalmente, los Conciertos educativos con la Administración Pública que posibilitaron la enseñanza gratuita en las etapas obligatorias. En todos esos años, en las aulas del Aljarafe, se integraron alumnos y alumnas de diversas clases sociales, ideologías o condiciones, en un marco de gran participación democrática de todos los sectores de la comunidad escolar. Nos fuimos educando en el respeto a los derechos y libertades,  en convivencia, y en un ejercicio de tolerancia y libertad. En este proyecto conjunto participaron jóvenes educadores dispuestos a luchar y a hacer posible el sueño de cambiar la forma de enseñar y educar; en el  camino, contaron con la colaboración de toda la comunidad educativa ya que en  este clima cada miembro de la familia  se consideró imprescindible y necesario. El colegio ha sido nuestra casa, nuestra ilusión, la de los maestros con alma, la de los padres heterodoxos y comprometidos, la de los alumnos libres, la de todos.


En noviembre de 1985, el colectivo de trabajadores dio un paso adelante en su lógica progresión social, tomando las riendas de la empresa educativa y haciéndose responsable de su futuro. La autogestión practicada y proclamada en todos los ámbitos de la vida del Colegio, tuvo la coyuntura  y la coincidencia de intereses necesaria, con la constitución de una empresa colectiva que regenta la institución socioeducativa hasta la actualidad: Colegio Aljarafe Sociedad Cooperativa Andaluza.

Sin duda, son todos estos matices, sintetizados en el principio “Una escuela para la vida, para la libertad, para la responsabilidad”,  los que  sustentan las señas de identidad y el prestigio que hoy tiene Colegio Aljarafe.

Los lugares y recuerdos de la infancia, a veces, retornan  a la memoria de forma inesperada. En estos recuerdos  sucedieron cosas, que estarán unidas a nosotros para siempre. Una de estas vivencias y recuerdos son y serán en un futuro para nosotros, las vividas en nuestro colegio, “El colegio Aljarafe”.

Ahora vamos a hacer un poco de historia de esta zona.

cole-teatro-y-ciudad-aljarafeEntendemos por Aljarafe, la comarca sevillana, situada al Oeste de la ciudad, al otro lado de de la vega del Guadalquivir. “Aljarafe”, es un vocablo árabe(as-saraf), significaba mirador, palacio de las almenas, provincia de la nobleza, sitio elevado, otero…, siempre ha sido una elevación poblada de olivares, de prados, viñedos y alquerías.

En el pasado fue un lugar de carácter sacro, esto lo asumió en  tiempos pasados y lo asumirá ya para siempre en el futuro. Aquí cualquier campesino podría ser Hércules, o una chica espigada de grandes ojos dormidos, ser la encarnación de una princesa mora. El Aljarafe tiene también sus historias sobre mitología.

Esta penillanura está asentada entre sierra y marismas, sobre terrenos procedentes del Terciario. Los vestigios paleolíticos hallados en Castilleja de la Cuesta y en Valencina de la Concepción, han servido para que algunos historiadores sostengan la tesis de que aquí se asentaron los primeros pobladores de Andalucía. Fue conocida en tiempos de los romanos como “la huerta de Hércules”. El historiador Estrabón estaba convencido de que Hércules plantó en estos terrenos sus correspondientes olivos. En época de los árabes era una zona de haciendas, de olivares y de huertas. En una de estas haciendas, comienza la historia de nuestro colegio.

“EL COLEGIO ALJARAFE” era en un principio una hacienda de olivar. Luego más tarde la vendieron a una empresa que construyó la barriada llamada CIUDAD ALJARAFE y como necesitaban un colegio hicieron el nuestro.

El arquitecto que lo construyó se llamaba Fernando Higueras. En Madrid hay otro colegio igual que este, aunque algo más pequeño. El colegio Aljarafe, se construyó en el año 1969-1970 y se empezaron a dar clases en el 1971.

Había en un principio veinticinco aulas y dos de apoyo. Los primeros Directores fueron D. Luis Cossío, D. Santos Juliá y D. Juan Garrido. Los primeros profesores fueron: Rosario Salvador-Almeida,  Rafael Redondo, Inmaculada Álvarez, Mercedes Sánchez, Ana María Viera etc. Había nueve profesores y se llegaba a COU. Empezó con 20 alumnos y después 400-600 alumnos, hasta llegar a los casi 1300 que tiene ahora.

Los alumnos en un principio pertenecían a una clase media-alta, muchos venían de Sevilla ya que llegamos a tener hasta 13 autobuses. Algunos eran los hijos de políticos, pintores, artistas, profesores, etc.

huerto-delante-de-clase-1024x738Este colegio comenzó siendo propiedad de la Caja de Ahorros, era una sociedad anónima, luego, con el paso del tiempo se formó una cooperativa de trabajo asociado. En este momento  algunos compañeros se marcharon y otros, la mayoría, decidimos quedarnos y luchar por este proyecto educativo, que tanto nos interesaba. Mucho más tarde, los cooperativistas decidieron comprar el colegio. Ahora es de todos los que formamos parte de esta cooperativa de enseñanza.

Cuando el colegio era una hacienda, en ella trabajaba un hombre, que se llamaba Francisco Díaz, era como el capataz y, más tarde, cuando se hizo el colegio, fue contratado como portero del edificio. En él tenía su vivienda y estaba encargado del mantenimiento. Trabajó aquí durante muchos años, hasta su jubilación. A él se le pedía el material que necesitábamos y nos hacía las fotocopias, facilitándonos el trabajo. Lo queríamos mucho e incluso los alumnos pensaban, que era el director del cole. Lo nombramos aquí, porque fue una persona importante en la historia de nuestro colegio.

Este centro ha ido modificándose con el tiempo, se le han ido añadiendo clases, espacios comunes, servicios, rampas… En un principio, estábamos rodeados de olivos, ahora todos se han perdido y se han cambiado por casitas unifamiliares.

Los profesores antes aparcaban sus coches delante de sus clases. También teníamos en la zona del estanque, parcelas o huertos, que cada uno cuidaba. Cada clase era responsable de una de esas parcelas, se sembraban, se cuidaban y luego sus productos se preparaban y nos lo comíamos entre todo.

Lo que ahora es el parvulario, antes era el comedor. En él había alumnos de comedor y de media pensión.  Había una clase que tenía un montacargas que llagaba desde la cocina, hasta una de las clases de infantil. Al mediodía, por ahí se subía la comida, ya que los párvulos comían en esa clase y nosotros nos encargábamos de darles de comer. Luego estaba la clase de psicomotricidad, donde había pequeñas colchonetas, donde los alumnos más pequeños dormían un rato de siesta.

Nuestro colegio siempre ha tenido muchas zonas verdes, huertos, plantas, árboles… El sentido de estar en contacto con la naturaleza y en libertad nos ha acompañado siempre.

En la Alameda había animales sueltos, como un zorro, milanos y muchos pájaros. También había gatos y en Infantil teníamos gallinas en un gallinero con pollitos y todo. Por la mañana recogíamos los huevos que habían puesto las gallinas. Ese lugar es el que ahora sirve para que jueguen los niños pequeños, o guarden los juguetes de infantil.

taller-pinturaUn día, un profe que se llamaba José Luis, trajo una cabrita  muy pequeña y la cuidamos entre todos. Era la mascota del parvulario, hasta que una mañana tuvimos una desagradable sorpresa y desde entonces, dejamos de tener animales sueltos en el parvulario. También trajeron un poni durante unos días y los alumnos se daban paseos sobre él. Nos lo pasábamos muy bien.

En la zona que está al lado del huerto, donde los alumnos mayores ponen ahora sus bicicletas, ahí tuvimos unos vagones de trenes antiguos. Los utilizábamos como biblioteca o para celebrar asambleas.

Siempre estaban las paredes pintadas con hermosos murales, hechos por los niños y continuamente había clases en los espacios comunes, realizando alguna actividad al aire libre.

      El colegio fue uno de los centros de enseñanza de Andalucía, pioneros en innovación pedagógica. Los profesores siempre estaban al día en nuevas tendencias educativas. Continuamente se hacían cursos para perfeccionar nuestro trabajo.

quijoteEstábamos en contacto con Rosa Sensat, en Barcelona, ya que había gente que había ido a sus cursos de verano. Se hicieron cursos de psicomotricidad, de plástica, de cerámica y modelado, técnicas Freinet, Piaget y Vigosky, se hicieron experiencias sobre pedagogía preoperatoria. También hacíamos técnicas de Freinet, como la imprenta, las asambleas de clase, los rincones… Experimentamos varios métodos de lectura, quedándonos con “El método global”, ya que era el mejor para un aprendizaje significativo. Con él, los alumnos tenían una buena comprensión lectora, pocas faltas de ortografía, desarrollaba su creatividad y su razonamiento, etc.

Durante el verano de aquellos años,  en el mes de Julio, teníamos “la semana Pedagógica”, que consistía en una semana de encuentro de maestros, profesores, padres, y todas las personas preocupadas por la educación y la enseñanza. En ella, había cursos por la mañana y por la tarde, e incluso comíamos todos juntos y en los ratos de descanso intercambiábamos experiencias. Aprendimos mucho y conocimos a muchas personas interesantes. También nos sirvió para intercambiar correspondencia, trabajos, y experiencias tan necesarias en este trabajo, etc.

Fue una época y etapa muy importante para el comienzo del colegio y para nuestro aprendizaje como maestros y desarrollo personal. Se reunieron una serie de circunstancias que permitieron este encuentro de todos los que hemos participado a través de los años en la formación de éste, nuestro colegio Aljarafe.

Alumnos de 6º de Primaria. Promoción de 2000. Profesora: Pilar Pareja

vista-1 Y nos hicimos Escuela cooperativa y concertada.-

Hasta 1985 Colegio Aljarafe es gestionado por una sociedad anónima dependiente de la Obra Social de la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla. Hasta entonces la Caja nombraba un Gerente y del colectivo de trabajadores emanaba la Dirección técnica y pedagógica.

Los contactos y las difíciles negociaciones entre la Caja San Fernando y el Colectivo de trabajadores del centro concluyeron en un Convenio de cesión en precario. Así el 31 de Enero de 1985 La Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla, representada por su Presidente Don José Dorado Alé y Colegio Aljarafe Sociedad Cooperativa Andaluza, representada por su Presidente Don Félix Galindo Moya, deciden crear una Obra en Colaboración, continuadora de la actividad educativa de Colegio del Aljarafe S.A. y acuerdan la entrega de la posesión en precario del conjunto inmobiliario conocido como Colegio Aljarafe (edificio y fincas anexas), así como los enseres y mobiliario contenidos, para el pleno y exclusivo uso educativo y docente de Colegio Aljarafe Sociedad Cooperativa Andaluza, por un período de veinte años.

En 2005, tras los 20 años de cesión en precario, consolidada social, empresarial y económicamente la Sociedad Cooperativa Colegio Aljarafe y constatándose la necesidad  social de continuidad del proyecto educativo, más vigente que nunca (concierto educativos con la Administración por necesidades de escolarización, lista de espera para admisión de alumnos, reconocimiento oficial del modelo pedagógico…), y siendo Presidente de la entidad cooperativa D. Manuel Fernández Alonso, se estimó necesario contactar con la Caja de Ahorros San Fernando para adquirir la propiedad del conjunto inmobiliario con el fin de  garantizar el mantenimiento de la actividades educativas y el  mejor y más completo rendimiento social de las instalaciones.

Paralelamente, desde nuestros orígenes en 1971, Colegio Aljarafe se ha caracterizado por ser un colectivo de vanguardia, pionero e innovador en lo escuela-de-verano-3-jpeg-1024x738educativo, culto y promotor del arte y de la cultura popular, y con clara vocación socializadora. En estas señas están algunas de la causas por las  que el colegio privado, regentado por una sociedad anónima hasta 1985 y por una Cooperativa de trabajo asociado hasta la actualidad, ha posibilitado la convivencia y la educación en el centro de alumnos de muy diversa procedencia socioeconómica; primero mediante becas, más tarde pasó a ser un centro subvencionando y finalmente concertado  en las enseñanzas obligatorias,  incluyendo  la etapa de Infantil en cuanto hubo posibilidad. La clara apuesta socializadora nos ha llevado a trabajar y coeducarnos con alumnos y familias,  de nuestro entorno cercano, muy diversas en cultura, economía y estilos de vida. Quiere esto decir que, en toda su historia, el colectivo ha apostado por la socialización que posibilitara el acceso a la cultura y a la educación de todos y por una fórmula empresarial de cooperativa de enseñanza inmersa en lo que hoy llamamos Economía social.

El Aljarafe como centro concertado cooperativo, está conformado por  personas que aportan a la educación pública la iniciativa, el espíritu emprendedor, la gestión, la inversión económica y, en definitiva, su sangre y sus sueños. El colectivo trata de hacer posible que la educación pública sea más rica, más eficiente y profundamente democrática. En las cooperativas de enseñanza se puede hacer viable el sueño compartido, aquel de “los trabajadores dueños de los medios de producción”. Educadores, cooperativistas dueños de su futuro. ¿Hay algo más público?

SOCIOS FUNDADORES DE COLEGIO ALJARAFE SOCIEDAD COOPERATIVA ANDALUZA  84/85
Francisco Vélez-Bracho Ortiz
Antonio Ávila Rodríguez
Félix Galindo Moya
Enrique Robles Clavijo
Antonio Mejías Solís
Antonio Borrelles Lanceta
Francisco Díaz Colchero
Rafael Redondo García
José  Villagrán Peralta
Antonio Noguero Mariño
Luis Juárez Moreno
Concha Riobóo Martínez
Rosa Nieto Pulido
Rosario Salvador-Almeida Reyes
Javier Santos Verdugo
Fernando Martí Aliques
Mercedes Sánchez Jurado
Carmen Hidalgo  Hidalgo
Dominga Sánchez Sigüenza
Rosario García Hernández
Ana María Viera Sánchez
Tere Muñoz Lucena
Rafael Moreno Hernández
Roberto Madrigal Santiago
Inmaculada Álvarez Iglesias
Manuel  Prieto Jiménez
Asunción Mendívil Domenech
José Pereira Sánchez
Juan Palomas Agout
José Manuel Elena Ortega
Ramón Guzmán Resino
Julián García Torres
Alejandro Pozo Maireles
Nieves García Benito
Antonia Rebollo Camacho
Manuel Fernández Alonso
Esther Gómez Gómez
Rosa Vergara Abad
Manuela Álvarez Iglesias
Pilar Pareja Navarro
Carmen Pineda González
Marisa Pérez Morer
Blanca de Pablos Candón
Maribel Martín Walls
Cele Rodríguez Aunión
José Luis García Ballesteros

Del documento previo de compromiso de constitución de la cooperativa.-

… “mediante este acta de compromiso libre y voluntariamente aceptado, asumimos el compromiso formal de constituirnos como socios fundadores de la Sociedad Cooperativa Andaluza Colegio Aljarafe, de trabajo asociado, y que tiene como finalidad y objeto social el desarrollo de actividades docentes y la enseñanza, en sus distintos niveles y modalidades, con sus actividades complementarias y conexas”…”Y para que así conste nuestra voluntad integradora y solidaria, ratificamos y firmamos este documento”…”En Sevilla a 28 de noviembre de mil novecientos ochenta y cuatro”

Asamblea I “En Mairena del Aljarafe, siendo las dieciocho horas del día 17 de Septiembre de mil novecientos ochenta y cinco”

Primer Consejo Rector de Colegio Aljarafe S.C.A.
Presidente: D. Félix Galindo Moya
Vicepresidente: D. José Pereira Sánchez
Tesorero: D. Ramón Guzmán Resino
Secretario: D. Rafael Moreno Hernández
Vocal 1º: D. Enrique A. Robles Clavijo
Vocal 2º: D. José Villagrán Peralta
Vocal 3º: D. José Luis García Ballesteros
Vocal 4º: D. Roberto Madrigal Santiago

RECONOCIMIENTO AL COLEGIO ALJARAFE POR LA LABORDOCENTE DESARROLLADA DURANTE MÁS DE 25 AÑOS EN ELMUNICIPIO DE MAIRENA DEL ALJARAFE.

Testimonios recogidos en el XXV aniversario del colegio.

A la libertad no la esperamos sentados. La esperamos -de esperanza- empujando.
En los primeros años 70, la Sevilla a la que llegué me pareció instalada en el régimen, adaptada a la dictadura, conformada. Todavía no conocía la verdad de la ciudad, que destella hasta cegar para ocultarse, para hacerse invisible hasta que no se la ama.
Cuando miré hacia dentro, porque la empecé a amar enseguida, vi la marea de iniciativas que empujaba hacia la modernidad. Entre otras, el colegio Aljarafe.
No recuerdo quien me hablo de él. Radio Sevilla era un hervidero de actividad pre-democráticas y alguien me orientó. Una educación sin telarañas, abierta como lo era el propio centro a un mar de olivos. Gente joven, que creía en el futuro y quería fabricarlo sin depender de los designios ajenos.
Allí mandamos a nuestro minúsculo primogénito. Y desde entonces, la ruta 4, con parada en Ramón de Carranza, frente a la nueva Feria, se convirtió en contraseña de diversa utilidad doméstica. Aún hoy, decir ruta 4 es decir apresúrate, no te duermas, que se te escapa el tiempo.
Las primeras reuniones de padres, en la estrenada responsabilidad, me llevan a ese colegio asomado al balcón de la ciudad maravillosa.
Y queda para siempre, en la foto enmarcada, mi niño Iñaki – hoy abogado, casado, alto como un chopo- con babi azul, globo terráqueo y pizarra al fondo. La única referencia negativa es que, según dice, no le gustaban los huevos a la flamenca.
IÑAKI GABILONDO
Maribel trajo un burro y gorros de soldados con borlas; un ejército de párvulos carapintadas pinta picassos, -siempre jugando-, por las paredes o en grandes papeles estrazas; pintan con los dedos, con ceras y témperas; incluso las caras y los cuerpos sirven de lienzo. Dominga celebra asamblea: Hay que elegir responsable de los ratones para el fin de semana, y otro para los patos; es un privilegio enorme que con cinco años te encomienden el cuidado de los tesoros de la clase.
Chari prepara otra excursión, ésta (no te cabrees Berna) con Mariana, que está cada día más guapa, y que enseña que “los tiburones pasean a sus crías”. Muchos años después, probando un magnetófono en una tienda mi hijo Marcos dijo: “Los tiburones pasean a sus crías”. La frase se la enseñó Pepe Pereira, que no consiguió sin embargo enseñarle a jugar al fútbol; compartimos campamento Cañazao, embarazo y parto, pero Lali ganó por trescientos gramos.
Se oye un grito en la clase de al lado: Marina consigue, por un mágico instante, lo más parecido al silencio- a ver si nos enteramos del mensaje que trae Antonio Ávila, (se traba, se atranca, excepto, dicen, cuando canta flamenco). No dura mucho la cosa, está Freinet, con los de segundo (texto libre). Rafael Moreno tiene un nuevo acuario, -no, es un terrario- los bichos seguro que son de fuera, pues es sabido que entre David Mellado y Jaime García-Añoveros acabaron con la fauna local en el curso 74-75.
Además de traer unos vagones de tren, y además de lo demás, José Luis llena la clase de grandes sábanas que quizá compró Antonio Borrelles a cuanta de lo mucho que le debía HYTASA. Roberto entra, sale -y entra y sale- de muchos sitios con una bolsa de deportes, Aurelio y yo casi lo convencemos -le convencimos-, de que debía casarse por razones de seguridad y disciplina; el hombre de Cuenca no se alteró, en las asambleas era temible. Rafael Redondo deja que los niños oigan a Platero por los campos de Moguer y nunca se han olvidado de eso los que tuvieron la suerte de compartir esa aventura en las tardes de primavera, (cosechas de rábanos y zanahorias). Ricardo ha conseguido este año que innumerables adolescentes se compren cazadoras de color verde con forro naranja, ya no caben más árboles en la alameda. Antoñita y Pepe Villagrán están discutiendo en el recreo, ¡qué difícil!, las cintas de Grándola Vila Morena se oyen fatal. (¿Qué pasó con el mini?)
Pepa tiene una nueva variedad de bocadillos, bocadillos calientes, y viene Pepe Díaz de terminar su enésima carrera de la semana a campo través, a tomar café, y con Kiti, toda rosa.- “Papá, qué bonitas eran las clases de gimnasia con Antonio Mejías”. Trae otro papel José María, hoy están de guardia Concha y Agustín. Asunción Peña con la consulta rebosante de víctimas del recreo reparte tiritas y cariño, huele muy bien. Por el pasillo Félix con libros, cinto minutos antes de que toque la sirena. Tere, con la sirena aullando, con cuatro, con cinco…, habla del resultado del último examen. -¿Dónde está Juan Garrido?- pregunta Mercedes que pretende cobrar. Manolo Santana dice que no sabe. Enrique parece, pero no está cabreado. Antonio Noguero, con su eterna cartera escolar, le explica a un padre que él siempre da todo el programa en un trimestre, que después repasa, que por eso las primeras notas son como son. Julián mira por encima de las gafas, los pantalones pelín cortos. Rosa le dice a Charo que hoy no le ha arrancado el coche, un seiscientos color butano, no sé por qué. También es un misterio que Manolo tenga a esta hora, todavía hoy le dura, todo el frío de la moto en la cara.
Viene -¡por error de nombre!- Nieves. No sabe que le espera un faro en Tarifa (Cable NO). Nieves está en la oposición desde por lo menos la Guerra de Corea. Antonio viene con mallas, con Ramón.- “Ramón, mi niño, vente hoy a mi clase ” (Mari Ángeles 1.975).- Fernando, ¿ha llegado ya Juan Garrido?. Mari Carmen Pineda con Pablito el malo, ni por ésas se enfada Mari Carmen Hidalgo. Un grupo que pasa: Inmaculada…Mercedes… y Alejandro y Juan Palomas, Manolo Prieto (qué éxito). Las programaciones de Ana María Viera: la vida no cabe en la teoría de conjuntos, después sí, la base es dos, matemáticas modernas. Asun Mendívil
ANTONIO FALCÓN
“Cuando Penélope, mirando hacia atrás sin ira, empezó a recoger los restos de sus mejores mantos…”
Así empezaba el anteproyecto de celebración del XXV aniversario, que me tocó pergeñar…. Le llamé “Penélope”, recogiendo una vieja ocurrencia mía, con la que quise significar en un momento especial de ponerlo todo “patas arriba” el eterno empezar de nuevo que parecía caracterizar al Colegio hasta la desesperación. Ahora, al cabo de los años, he dado en pensar que Penélope, aquélla de la mitología y ésta del proyecto educativo “Aljarafe”, es de todo menos una inconstante. El Ulises esperado es el amor de juventud, el proyecto sin defectos, el horizonte, la utopía del trabajo pedagógico absolutamente bien hecho, que sirve con total autenticidad a quienes lo demandan. Ulises se vio envuelto en la interminable guerra de tirios y troyanos, y hasta se portó como un héroe. Acabada la guerra por agotamiento, sin victoria de nadie -como todas las guerras- hecho polvo, no le queda más que emprender el camino de regreso a la lejana Itaca, a disfrutar de la serenidad conseguida. Mientras tanto, todos esos años, Penélope, la que no ha podido lanzarse a la gloriosa aventura, permanece en la diaria y dura realidad, la del trabajo diario. Cree y espera que es posible la vuelta de Ulises y su amor fecundo con él. Como el tiempo se alarga, otros aspirantes a su amor la solicitan de mil maneras. ¿A qué nombrarlos, si son tantos y tan prepotentes? Y ella, para no Entregarse a ellos de mala manera, tiene que darles largas, y se inventa el tejer y el destejer el manto, pasando así por inconstante, improvisadora, incoherente, deshaciendo de noche lo hecho durante el día, sin llegar nunca al término de la tarea. ¿Pero es que aquí estamos siempre empezando? Pues sí, porque este trabajo no tiene término, no puede repetirse, no admite la estabilidad definitiva -sería la rigidez mortuoria-. Sus protagonistas están en unas edades tan frescas, tan abiertas, tan flexibles, tan vivas, que hay que hacer de tripas corazón para no defraudar -uno que cada año tiene un año más, qué curioso- ese raudal de novedad interminable. Hasta que llegue Ulises, que va a seguir tardando, como todos los horizontes y utopías, hay que seguir tejiendo y destejiendo, mientras el cuerpo aguante.
Sobre los “peores recuerdos” -alguno que otro queda- hemos acordado extender un tupido y piadoso velo. Mis mejores recuerdos son los de ayer, los del último mes, los del último año… así hasta el año 74. A mis cincuenta y algunos años me he reconciliado casi con los adolescentes, con su vitalidad desbordante y sus horizontes abiertos: hasta con su incansable incoherencia, porque ellos me mantienen vivo, activo, hasta un poco “flipado”. Un ejemplo: empecé a vestirme de payaso en el Colegio el año 75 (¡ qué día aquel, Pepe Salvatierra, haciendo equilibrios en el bamboleante escenario sobre las viejas mesas…!) y la vez que he disfrutado más con un disfraz ha sido la última, el curso pasado, acompañado en mis peripecias carnavalescas bajo el signo de Chiapas por un grupo de 3ª de BUP, el Club de los Mochuelos, que montaron ese año dos pitorreo-espectáculos memorables: la entrega de los premios M´OSCAR a las producciones “cinematográficas” de profesores y personal no docente del curso 95, y la inauguración del “CANAL MOCHUELO-TV”…
El año que viene mis mejores recuerdos (con algunos malos, inevitablemente, a los que intentaré ignorar, para que no molesten) serán los de este año, los del XXV Aniversario
ENRIQUE ROBLES
A veces, en un parque, en un teatro, en la calle, en el autobús, alguien me pone la mano sobre el hombro y me dice “Hola Mariana”. Sus rasgos, su sonrisa, su forma de mirar son familiares, pero en algunos casos no consigo identificarlos.
– ¿Quién eres? Te recuerdo, pero ahora no sé.
– Yo a ti sí, me diste clase en 1º y 2º, y se sienten un poco ofendidos por mi despiste.
Han pasado diez, quince, veinte años, yo he envejecido pero mis rasgos son los mismos, ellos se han convertido en hombres y mujeres espléndidos, aunque al principio no entienden que el cambio ha sido espectacular. Pero esa mano en el hombro, esa sonrisa en el saludo, significa que fue un hermoso período de nuestras vidas.
Maribel, Antonia, Alejandro, María y yo, un equipo dispuesto a luchar contra la mecanización en el aprendizaje y deseosos de investigar.
Fue una época maravillosa y aún sigue siéndola porque está en nuestros recuerdos. Reuniones diarias, ansias por aprender y avanzar, trabajo compartido al cien por cien, apoyo, lucha, utilización de lo mejor que teníamos cada uno para el beneficio de todos, reuniones con profesores de otros centros para apoyarnos y avanzar. Era un equipo en el que reinaba el amor, el compañerismo y el trabajo.
Recuerdo mi clase: macetas, cangrejos, peces, pájaros, canarios, un hámster que Misael se ponía nada más llegar en el gorro de su trenka y allí estaba sin moverse todo el día, y los periquitos, la famosa pareja de periquitos que todas las noches abrían un poco los barrotes de la jaula y se escapaban y Francisco venía protestando desde la puerta “es el último día que os cojo los periquitos”, pero todos eran los últimos días, y todos sin faltar ni uno los devolvía a su jaula y se iba protestando.
La huerta, la biblioteca en los vagones, los talleres de la tarde, las clases en el campo y las excursiones en mitad de la sierra con una fogata en medio y niños felices con linternas que nunca se apagaban y rostros encendidos y entusiasmados por la aventura.
Recuerdo la primera frase de la clase “El tiburón come peces”. Decidimos agrupar todas las mesas en un rincón y hacer un acuario imaginario en el resto de la clase. Dibujamos en cartulinas pececitos que le echábamos al tiburón.
Sólo había un problema, si abríamos la puerta se vaciaría el acuario, así que decidimos entrar y salir por las ventanas.
Y ese día, el mágico día en que un niño decía: Mariana, aquí pone….. y leía por deducción una frase.
La emoción en esos momentos era indescriptible, carreras de una clase a otra, sonrisas, abrazos, a partir de ese momento, uno tras otro leían con fluidez. Lo habíamos logrado, todo el trabajo había merecido la pena. Era el camino. Cuentos imaginarios, poesías, pensamientos, periódicos, no había ni un momento de inactividad.
Éramos un buen equipo dentro de un gran equipo, al que mirábamos porque todos y cada uno de los miembros estaban entregando lo mejor de sí mismos.
Hoy siento que juntos hemos hecho algo importante y hermoso y que hay cientos de personitas a las que hemos aportado algo bueno de nuestra vida, y que nosotros con nuestro trabajo, nuestro compañerismo, nuestra entrega y el contacto con la pureza de los niños, somos mucho mejores que antes y hemos dado un gran paso en nuestra vida.
Cada uno de mis recuerdos de esa época están acompañados de sonrisas, de dulzura, de amor. Es difícil tener tanta suerte en la vida, y nosotros durante un período la hemos experimentado.
Gracias a todos
MARIANA CORDERO